El dragón de Komodo, el infame Varanus komodoensis. Esta gigantesca especie de monitor que crece hasta 3 metros de largo y puede pesar 70 kg, ha sido temida durante siglos por muchos, con historias míticas de su mortal mordedura haciendo eco en la cultura local.

Su mala reputación creció cuando estos temibles depredadores fueron descubiertos por los europeos a principios del siglo XX. Pero de todas las historias horribles que se cuentan sobre estos dragones, ninguna fue tan persistente como la de su mordedura. Se supone que la saliva de estos lagartos está llena de bacterias mortales de los cadáveres en descomposición de los que se alimentan, microbios tan virulentos que la más mínima mordedura infecta mortalmente. Lo más fascinante de esta historia es que no es cierta en absoluto.

Saliva del dragon komodo

¿Cómo nació el mito de la saliva venenosa?

Este mito parece comenzar con los primeros biólogos en estudiar a los dragones de komodo en los años 70 y 80. El herpetólogo Walter Auffenberg estudio durante un año a los dragones. En su libro sobre de estas criaturas, Auffenberg describe como el dragón mordía a los búfalos de agua, muchísimo más grandes que ellos; y estos lograban escapar. Posteriormente algunos de estos búfalos heridos morían de sepsis, o con una infección tan severa que, ya debilitados, resultarían en una presa fácil para el lagarto.

Auffenberg entonces creyó que la causa de esto eran las bacterias en la saliva del dragón de komodo. Otras investigaciones apoyarían esta teoría al aislar bacterias patógenas de la saliva del dragón.

¿La saliva del dragón de Komodo no tiene bacterias?

 Según Bryan Fry, investigador y profesor asociado de la Universidad de Queensland (Australia), que ha trabajado con todo tipo de animales, desde arañas hasta serpientes, los dragones de Komodo no son más “sucios” que otras especies:

“En realidad son animales muy limpios. Después de alimentarse, pasarán de 10 a 15 minutos lamiéndose los labios y frotando la cabeza en las hojas para limpiarse la boca.”

Fry y alguno colegas demostraron que las bacterias en la boca del dragón de Komodo son sorprendentemente comunes, similares a las que los científicos encuentran en cualquier carnívoro. Más importante aún, la flora oral no tiene el poder patógeno para matar.

Estudiaron varios ejemplares en cautiverio de estos lagartos, haciendo cultivos de su saliva y encías en busca de las letales bacterias. Si bien encontraron una gran diversidad de bacterias presentes, no se aislaron virulentas; y la especie que se describe en investigaciones pasadas como la causante de la sepsis en los búfalos, no estuvo presente en ningún dragón.

Entonces… ¿El dragón de Komodo no es venenoso?

Pese a que no hay bacterias letales en la saliva del dragón de Komodo, esta si es venenosa. El dragón, tiene glándulas salivales modificadas que segregan veneno, una proteína similar a la de otros reptiles, como el Monstruo de Gila. Este veneno actúa como anticoagulante y también disminuye la presión arterial, causando que las víctimas pierdan sangre continuamente, debilitándolas y llevándolas a un posible estado de shock; volviéndolas una presa fácil para el lagarto.

La teoría sobre los búfalos

Los búfalos no son una presa natural de los dragones de Komodo, siendo esta una especie introducida. Al no ser parte de la dieta original del lagarto, estos realmente no están equipados para derribar al enorme búfalo, dando como resultado que estos escapen en casi todas las oportunidades.

Esto no ocurre con presas más pequeñas, como los cerdos y ciervos, que generalmente morirán durante el ataque o unas cuantas horas luego. El búfalo puede escapar, pero probablemente se lleve algunas heridas profundas gracias a la potente mordida y los filosos dientes del dragón.

Dragon de komodo atacando bufalo

El búfalo de agua, por su naturaleza, tiende a refugiarse en el agua cuando se ve en peligro. En la isla de Komodo escasea el agua potable. El agua que se encuentra disponible es caliente, estancada y muy probablemente contaminada por las heces de los mismos búfalos. Estas aguas albergan bacterias que si son patógenas; y al entrar en ella los búfalos heridos se produce la infección.

Según Fry, esta es la causa real de las muertes por sepsis de búfalos de agua luego de ser mordidos por los dragones. Fry, también asegura que las bacterias patógenas detectadas anteriormente en la saliva del dragón de Komodo, son debido a que el animal bebe de estas aguas contaminadas.

Los dragones de Komodo con sus grandes dientes, aspecto aterrador y una mordedura venenosa, ciertamente tienen suficiente material para muchas leyendas, pero su mordedura séptica no es más que un mito.

La verdad, por supuesto, es un pequeño consuelo para todos aquellos que planean visitar las islas habitadas por estos dragones. No te preocupes, no sucumbirás a la sepsis por la mordedura de este dragón; sólo deberás preocuparte por sus dientes afilados y su veneno hemorrágico.